¿Eres de solucionar problemas o de ponerles parches?

Me explico. En la vida, cuando nos ocurre algo, tenemos dos opciones: intentar dar con una solución definitiva o hacer un apaño para salir adelante.

Si estás en casa y, de repente, te das cuenta de que el lavabo empieza a gotear, puedes coger un barreño y ponerlo debajo, para no mojar el suelo. Pero seguramente sea mejor idea llamar a un fontanero.

En temas de dinero ocurre igual.

En mi opinión, cuando recurres a un préstamo para pagar algo que necesitas (repito: que necesitas), estás poniendo un parche, no estás atajando el problema.

Y con esto no quiero decir que no necesites ese préstamo. Es posible que no te quede otro remedio que aceptarlo.

Si te gotea el lavabo, seguramente debas poner primero un barreño y luego llamar al fontanero. Primero la solución rápida y luego la definitiva.

El error viene cuando el remedio temporal se convierte en permanente.

Cuando pides un préstamo, no debes quedarte ahí. Haz un análisis profundo del porqué lo has tenido que solicitar, piensa qué vas a hacer para no endeudarte más veces y traza un plan para devolverlo.

En definitiva, trabaja en poner un solución al problema.

Como imaginarás, si aspiras a tener una estabilidad financiera, las deudas no son el mejor camino. Deberías evitarlas a toda costa.

Por eso, en este artículo te quiero hacer recapacitar sobre ello y animarte a acabar con ellas cuanto antes.

Qué son las deudas

La deuda es, por definición, la obligación que contrae una persona o entidad de devolver algo que le ha sido prestado por otra persona o entidad. Ese algo, cuando nos referimos a las finanzas, suele ser dinero.

Así, cuando firmas una hipoteca, estás contrayendo una deuda con el banco.

Cuando compras un coche a plazos, tienes una deuda con el concesionario o la empresa de crédito a la que abonas las letras.

Cuando un amigo te presta dinero, también tienes una deuda con él.

En estos casos, el banco, el concesionario o tu amigo son los acreedores y tú serías el deudor.

Además, lo normal es que por una deuda tengas que pagar intereses. Quizá tu amigo no te los reclame, pero el banco o el concesionario no van a ser tan bondadosos.

Por lo tanto, con las deudas sueles acabar pagando un importe más elevado del que te han prestado.

Intereses de las tarjetas de crédito

Los intereses del crédito de tus tarjetas son una trampa en la que no debes caer.

Por ese motivo, si lo que quieres es tener unas finanzas saneadas, deberías hacer todo lo posible por no endeudarte.

Cuando pides un préstamo, lo que consigues es comprometer los próximos meses o años a destinar parte de tus ingresos a ir saldando dicha deuda.

Eso supone que tu capacidad de ahorro va a disminuir significativamente, además de acabar pagando bastante más de lo que te ha sido prestado.

Las deudas se heredan

Si pensabas que cuando ya no existas todas tus deudas dejarán de existir contigo, no puedes estar más equivocado.

Has de saber que quien paga las deudas de un fallecido en España son siempre sus herederos.

En efecto, hay herencias que pueden venir envenenadas.

Y quien hereda las deudas de un fallecido sólo puede hacer dos cosas: pagarlas o renunciar a la totalidad de la herencia.

Es decir, no puedes quedarte con los bienes sin asumir las deudas.

No.

O eliges el pack completo o te quedas sin nada.

Si, además de las deudas, heredas dinero suficiente para poder pagarlas, entonces te puede compensar firmar la aceptación.

Pero muchas veces no es así y, por desgracia, cada vez es mayor el número de personas que renuncian a una herencia por no poder hacer frente a las deudas que conlleva.

Por lo tanto, si no quieres meter en un verdadero problema a tus descendientes, procura no endeudarte.

Vivirás más tranquilo y, cuando ya no estés, también lo harán quienes recojan tu legado.

Deuda buena y deuda mala

Ya te he comentado varias veces, en lo poco que llevamos de artículo, que intentes evitar las deudas a toda costa.

Sin embargo, no estaría siendo totalmente sincero contigo si te dijera que contraer una deuda siempre es negativo.

Lo cierto es que no es así. Hay ocasiones en las que endeudarse puede ser una decisión acertada. Hay deudas que sí son buenas.

¿En serio? ¿De verdad hay deudas buenas y deudas malas?

En efecto, las hay.

Y el hecho de que la deuda sea buena o mala no depende del préstamo en sí sino de lo que vayamos a hacer con dicho préstamo.

Deuda buena para comprar activos

La deuda puede ser buena si con ella compras activos que te den dinero.

Podemos considerar que una deuda es buena cuando nos sirve para adquirir un bien que va a poner más dinero en nuestro bolsillo.

Si, en cambio, nos endeudamos para conseguir algo que no nos va a reportar ningún beneficio económico, entonces se trata de una deuda mala. Más aún si no nos lo podemos permitir pagar al contado.

Dicho de otro modo, con la deuda buena compramos activos y con la mala pasivos.

Para que te quede más claro, te pongo algunos ejemplos de deuda buena y deuda mala.

Cuando pides un crédito para comprar un coche, tu deuda es mala. El coche no te hace ganar dinero. Es más, en cuanto sale del concesionario ya ha perdido un alto porcentaje de su valor y te compromete a muchos más gastos: gasolina, seguro, impuestos, etc.

Si firmas una hipoteca para comprar un piso que vas a alquilar, la deuda puede ser buena. Podrías incluso recibir más dinero por el alquiler de lo que pagas al mes por tu deuda. Por ejemplo, tu cuota mensual del préstamo son 500 €, pero mensualmente ingresas 800 € por tener el piso alquilado. De este modo, el balance te sale positivo.

Si no te has preocupado por ahorrar durante el año y solicitas un préstamo para irte de vacaciones a Punta Cana, entonces tienes una deuda mala. Cuando vuelvas, con los bolsillos vacíos, pasarás los próximos meses trabajando para poder pagar lo que te has gastado.

Si, en cambio, pides financiación para poner en marcha tu propio negocio, entonces la deuda puede ser buena. Si funciona, tendrás una fuente de ingresos periódica.

¿Es bueno reunificar deudas?

Desde hace un tiempo son muy frecuentes en la radio o en la televisión los anuncios de empresas de reunificación de deudas.

Seguro que te has topado con alguno. Suelen tener un eslogan muy parecido.

  • ¿Estás agobiado por tus deudas? No te preocupes, contacta con nosotros y paga menos todos los meses.

La reunificación de deudas puede ser una salida para algunas personas que tienen que hacer frente a varios préstamos a la vez.

Pero, ¿es rentable reunificar tus deudas?

En primer lugar hay que aclarar qué significa eso de reunificar. En realidad, estas empresas de reunificación se encargan de cancelar todos tus préstamos y crearte uno nuevo por el total que debías.

Reunificación de deudas, qué es

Si reunificas tus deudas pasarás a deberle todo a una misma entidad.

Es decir, pasas de tener varias deudas a tener una sola.

Además, la cuota mensual que deberás pagar por este nuevo préstamo suele ser menor que la suma de los pagos periódicos correspondientes a las deudas anteriores.

Hasta aquí todo bien. Parece demasiado bonito para ser realidad.

En efecto, no todo es de color de rosa.

Estas empresas, evidentemente, no son ONGs. Lo que quieren es ganar dinero.

Por lo tanto, lo que hacen es alargar el período de tus deudas, lo que implica una subida de tus intereses. Es decir:

  • Tú pagas una cantidad mensual más baja.
  • Pero lo haces durante más tiempo.
  • Y, al final, el total que habrás pagado casi seguro que sea superior a lo que debías inicialmente.

Fíjate que digo “casi seguro”. Eso es porque a veces esta reunificación sí que puede ser positiva. Y eso suele depender de un factor: si se incluye o no la hipoteca.

Hay dos tipos de reunificación de deudas:

  • Reunificación de deudas con hipoteca.
  • Reunificación de deudas sin hipoteca.

Normalmente, reunificar deudas sin hipoteca es negativo. Acabas pagando más de lo que debías al principio.

Ahora bien, si en la reunificación entra a formar parte la hipoteca, la cosa puede cambiar, siempre y cuando no aumentes los años para pagar dicha hipoteca.

Esto se debe a varios motivos:

  • Normalmente las hipotecas tienen un interés más bajo que otros préstamos, por lo que al unificarse, el tipo de interés medio se ve reducido.
  • Las hipotecas suelen firmarse a muchos años. Así, si el plazo de la hipoteca no se modifica, el resto de préstamos se distribuyen entre todos esos años y la cuota que les corresponde para cada uno es menor.

En consecuencia, tendrás una deuda por los mismos años que tenías firmada la hipoteca, que englobará a todos tus préstamos y por la que pagarás mensualmente algo más de lo que suponía la hipoteca, pero menos de lo que sumaban todas las deudas anteriores. Además, los intereses también serán menores en global al promediarse con los de la hipoteca.

Reunificación de deudas con hipoteca

En una reunificación de deudas puedes incluir tu hipoteca.

En cualquier caso, ten en cuenta que no siempre va a ser así. Por eso, la reunificación de deudas es una opción que ha de contemplarse para cada caso individual y estudiarse muy detalladamente.

Además de lo que te he comentado, ten en cuenta que la cancelación de tus préstamos y la constitución de uno nuevo pueden llevar asociados costes extras que también deberás valorar.

Por lo tanto, no te puedo decir si es positivo o negativo reunificar tus deudas. Es algo que sólo tú debes decidir en base a tu situación y, muy especialmente, una vez te hayas informado convenientemente con tu entidad o asesores sobre este asunto.

Cómo hacer un plan para salir de deudas

A estas alturas puedes que te estés diciendo:

«Vale, Chus, ya veo que las deudas son un lastre a la hora de tener unas finanzas saneadas. Lo que ocurre es que yo todavía tengo algunos créditos pendientes. ¿Qué hago entonces? ¿Cómo puedo hacer para pagar mis deudas?»

Bueno, no te preocupes. A continuación te voy a mostrar un método que funciona muy bien, ya que es fácil de seguir y te permite obtener resultados bastante pronto.

Ahora bien, ya te advierto que es un método para pagar tus deudas, no para deshacerte de ellas de un día para otro.

¿Ves el matiz?

Salvo situaciones muy extremas en las que se pueda aplicar la Ley de Segunda Oportunidad, las deudas hay que pagarlas. No hay otro camino.

Por eso, lo primero, y más importante, que necesitarás para poder saldar tus deudas es tener dinero suficiente para poder hacer frente a tus pagos.

Plan para pagar las deudas

Tu plan para acabar con tus deudas pasa inevitablemente por pagarlas cuanto antes.

Siento desilusionarte, pero es así. No te voy a engañar. Si has llegado hasta aquí buscando una fórmula milagrosa que te permita acabar con tus deudas, te tengo que decir que eso no existe. O, al menos, yo no la conozco.

La única forma efectiva de lograrlo se basa en dos ideas fundamentales:

  • Destinar todo el dinero que puedas a pagar tus préstamos. Como mínimo, el equivalente a las cuotas que hayas firmado, aunque si puedes pagar más, mucho mejor.
  • No seguir endeudándote.

Teniendo esto claro, debes actuar siempre con la cabeza fría. Analizar previamente cuáles son tus posibilidades y, a continuación trazar un plan para devolver cuanto antes ese dinero que debes.

Para conocer tu situación, debes llevar a cabo un control de tus ingresos y tus gastos.

Durante un tiempo, al menos un par de meses, apunta todos tus gastos mensuales y tus ingresos, para saber cuál es tu punto de partida.

Deberás anotar cualquier gasto: desde la factura de la luz, hasta el café que te tomas a mitad de mañana en el bar.

Las cuotas de tus créditos son siempre un gasto más.

Una vez hayas realizado esta labor, pasarás a analizar el resultado.

En primer lugar, verás si con tus ingresos actuales puedes cubrir todos tus gastos. Si es así, enhorabuena, vas por el buen camino.

En cambio, si tus gastos son superiores a tus ingresos, tienes que buscar urgentemente la manera de revertir tu situación. Una manera de lograrlo puede ser intentar conseguir unos ingresos extra. En esta web tienes algunas ideas.

El siguiente paso será analizar detenidamente tus gastos para ver si puedes recortar alguno de ellos. Quizá veas que estás pagando de más por algún servicio, que conviene dejar de permitirte algunos caprichos durante un tiempo o que estás gastando dinero en cosas que realmente no te aportan nada.

Recuerda que tu objetivo es eliminar tus deudas, por lo que tus esfuerzos a corto plazo deberían estar orientados en esa dirección. Si eso significa apretarse el cinturón una temporada, seguramente merezca la pena hacerlo para tener una mayor libertad en el futuro.

Una vez que has realizado este proceso ya sabes cuánto dinero puedes ahorrar cada mes y estás preparado para hacer frente a tus deudas de una manera eficiente.

Vamos a ver cómo hacerlo.

Tu plan para pagar las deudas: el método bola de nieve

El sistema que te voy a explicar es simplemente uno de entre los muchos procedimientos que podrías aplicar para ir acabando con tus deudas.

No obstante, creo que es una técnica bastante efectiva cuando tienes varios créditos que pagar, ya que te permite ver pronto resultados y eso te anima a seguir adelante.

Este método se llama efecto bola de nieve, porque empieza con resultados pequeños que cada vez se hacen mucho más grandes. Esto se consigue gracias a aplicar dos principios:

  • Acabar primero con las deudas más pequeñas.
  • Cuando terminas de pagar una deuda, destinar el dinero que utilizabas para pagar su cuota a amortizar la siguiente.

Te lo voy a explicar con un ejemplo, ya que creo que es la mejor manera de entenderlo.

Imagina que tienes 3 deudas por por pagar:

  • Los fondos de una tarjeta de crédito que pagas a plazos.
  • Un crédito que solicitaste para las últimas vacaciones.
  • El dinero que te prestó tu primo para comprar el último iPhone.

En el siguiente cuadro te muestro las características de cada una de ellas, es decir, el capital que debes todavía, la cuota que tienes que abonar cada mes y el tiempo que te falta para terminar de pagarla.

Total Cuota mensual Meses restantes
Tarjeta de crédito 600 € 100 € 6
Crédito vacaciones 2.400 € 100 € 24
Préstamo compra iPhone 1.000 € 50 € 20

Imagina también que, una vez has realizado tu análisis de ingresos y gastos, consigues ahorrar 50 € cada mes para destinarlos a amortizar antes tus deudas.

Evidentemente, podrías no destinar ese extra de dinero, pero entonces los resultados serán mucho más lentos. Este método (y, en general, cualquier estrategia) funcionan mejor cuanto mayor sea la cantidad adicional que puedas aportar.

Bien, una vez conoces tu situación inicial, el primer paso será ordenar las deudas de menor a mayor cantidad que te queda por pagar. En el ejemplo, quedaría así:

  • Tarjeta de crédito: 600 €.
  • Préstamo compra iPhone: 1.000 €.
  • Crédito para las vacaciones: 2.400 €.

Una vez tienes ordenadas tus deudas, el plan es tan sencillo como pagar cada mes la cuota de cada una de ellas y emplear el dinero extra que has decidido aportar a ir amortizando la primera de la lista. Es decir:

  • Destinarás 150 € al mes a pagar las cuotas de la Tarjeta de crédito (los 100 € de la cuota, más los 50 € extra).
  • Destinarás 50 € al mes a pagar el préstamo del iPhone (su cuota).
  • Destinarás 100 € al mes a pagar el crédito para las vacaciones (su cuota).

De ese modo, ésta será la evolución de tus deudas (lo que te quedará por pagar) durante los próximos 4 meses:

Mes 0 Mes 1 Mes 2 Mes 3 Mes 4
Tarjeta de crédito 600 450 € 300 € 150 € 0 €
Préstamo compra iPhone 1.000 € 950 € 900 € 850 € 800 €
Crédito vacaciones 2.400 € 2.300 € 2.200 € 2.100 € 2.000 €

Como ves, al cuarto mes ya habrás liquidado el crédito de la tarjeta. Eso son dos meses antes de lo previsto.

Ahora que ya no tienes que pagar la deuda de la tarjeta, el truco está en no gastarte ese dinero que estabas destinando cada mes a sus cuotas, sino en utilizarlo para amortizar la siguiente deuda de la lista. Es decir:

  • Destinarás 200 € al mes a pagar el préstamo del iPhone (los 50 € de su cuota, más los 150 € que estabas usando para pagar el crédito de la tarjeta).
  • Destinarás 100 € al mes a pagar el crédito para las vacaciones  (su cuota).

Así, la evolución de tus deudas será la siguiente:

Mes 5 Mes 6 Mes 7 Mes 8
Tarjeta de crédito
Préstamo compra iPhone 600 € 400 € 200 € 0 €
Crédito vacaciones 1.900 € 1.800 € 1.700 € 1.600 €

Por lo tanto, al octavo mes habrás saldado el préstamo del iPhone. Tu primo no podrá estar más contento contigo porque habrá recuperado su dinero en tan solo 8 meses, en lugar de 20.

Únicamente te queda una deuda por pagar. Para hacerlo, seguirás aplicando el método y utilizarás toda tu partida mensual para finalizar el crédito que pediste para irte de vacaciones. En resumen:

  • Destinarás 300 € al mes a pagar el crédito para las vacaciones (los 100 € de su cuota, más los 200 € que estabas dedicando hasta ahora para pagar el préstamo del iPhone).

Al aplicar esta idea, ocurrirá lo siguiente:

Mes 9 Mes 10 Mes 11 Mes 12 Mes 13 Mes 14
Tarjeta de crédito
Préstamo compra iPhone
Crédito vacaciones 1.300 € 1.000 € 700 € 400 € 100 € 0 €

A los 14 meses habrás acabado de pagar todas tus deudas. O, lo que es lo mismo, dejarás de deber dinero 10 meses antes de lo previsto.

Como has podido comprobar, el método bola de nieve para salir de deudas es realmente simple de aplicar y te permite ver resultados muy pronto. Precisamente eso es lo que lo hace tan efectivo, ya que el efecto psicológico de ir acabando pronto con algunas de tus deudas te da alas para no abandonar y seguir aplicándolo.

Ahora bien, una vez termines, no cometas el error de no hacer nada. En el ejemplo anterior, has pasado 14 meses dedicando 300 € a tus deudas. Cuando te deshagas de ellas, vas a tener esos 300 € libres, para lo que tu quieras.

Por favor, aprende del pasado y no cometas los mismos errores.

Si has podido vivir sin esos 300 € durante ese tiempo, seguramente puedas seguir haciéndolo. Has creado un hábito y eso es realmente valioso. Aprovéchalo.

Dedica esos 300 € (o, al menos, una buena parte) a tu ahorro.

De esa manera, verás cómo vives con mayor tranquilidad y no necesitarás recurrir de nuevo a las deudas para afrontar tus gastos.

Método bola de nieve para acabar con las deudas

Con el método de la bola de nieve podrás acabar con tus deudas antes de tiempo.

Por otro lado, también te quiero hacer otra advertencia: quizá no debas aplicar este método al pie de la letra.

Si te fijas, el ejemplo es muy sencillo y no he querido mezclarlo con algunas características propias de los préstamos, como comisiones por amortización o intereses. Esto lo he hecho aposta para que la explicación sea más clara.

La realidad es que deberás adaptar este método a tu situación personal para que sea lo más efectivo posible. Por ejemplo, si un crédito te cobra comisiones por amortizar dinero de forma anticipada, quizá no te convenga incluirlo en este plan. O, si tienes una deuda con un interés muy elevado, es posible que te merezca la pena terminarla antes que otras.

Como te digo, tú eres quien mejor conoce tu situación y, por lo tanto, traza tu plan personalizado antes de llevarlo a acabo. No obstante, para que te sirva de guía rápida, aquí te dejo un recordatorio del método que te he explicado.

Método bola de nieve para salir de deudas
  • Recopila todas tus deudas.
  • Apunta junto a cada una cuánto te falta por pagar.
  • Ordénalas de menor a mayor.
  • Apunta cuál es la cuota mensual de cada una.
  • Suma esas cuotas mensuales y añade un plus.
    • D1 + D2 + D3 + … + P = T.
  • Todos lo meses destinarás T a tus deudas.
    • P permite amortizar antes de tiempo la 1ª deuda.
  • Después destina D1 + P a la 2ª deuda.
  • Y así hasta terminar con todas.

Incluir o no la hipoteca en tu plan

La hipoteca de nuestra casa es quizá una de las deudas más frecuentes que tenemos en España.

Por eso, es normal que cuando ideamos una estrategia para liquidar nuestras deudas lo antes posible nos planteemos si debemos o no incluirla en dicho plan.

Como siempre, esto dependerá de la situación personal de cada uno y, en concreto, de las condiciones de nuestra hipoteca.

Ahora bien, como regla general, yo no incluiría la hipoteca en el plan de deudas.

Y el principal motivo para no hacerlo es su tipo de interés. Si lo piensas, los intereses que pagas normalmente por una hipoteca son bastante bajos en comparación con lo que puedes obtener si destinas ese dinero a la inversión.

Como sabes, la bolsa nos ofrece una rentabilidad media histórica de entre el 7 y el 10 % (dependiendo del índice que tomes como referencia). Eso es mucho mayor que lo que estamos pagando por los intereses de una hipoteca.

Por lo tanto, si, en lugar de amortizar el préstamo, invertimos esa cantidad con cabeza, en el largo plazo obtendremos un mayor beneficio.

¿Conviene amortizar la hipoteca de forma anticipada?

¿Conviene amortizar la hipoteca de forma anticipada? Dependerá de tu situación.

En este post te comenté cómo acabé con mi hipoteca casi en la mitad de tiempo de lo que me correspondía. Ahora bien, eso lo hice porque tenía un beneficio importante: la desgravación fiscal.

Todos los que compramos nuestra vivienda habitual antes de 2013 podíamos desgravarnos en la declaración de la renta lo que amortizábamos cada año por nuestra hipoteca. El límite eran algo más de nueve mil euros anuales, de lo que nos podíamos desgravar un 15 %.

Por lo tanto, una devolución del 15 % en la renta suponía una operación más que rentable y, por eso, compensaba amortizar el préstamo de forma anticipada.

Actualmente, esta bonificación no existe para quien compre una vivienda, por lo que ya no es tan interesante liquidar la hipoteca antes de tiempo.

Por eso, sólo si compraste tu casa antes de 2013 te puede interesar amortizar antes de tiempo.

Al menos, desde el punto de vista económico.

Otra historia es la tranquilidad y el chute de felicidad que te da tener tu casa pagada lo antes posible.

¿Reducir deuda o crear un colchón de seguridad?

Acabar cuanto antes con nuestras deudas es vital si queremos tener el control de nuestro dinero.

Sin embargo, si has leído varios de mis artículos, sabrás que hay otro aspecto fundamental en nuestras finanzas personales: contar con un colchón de seguridad.

Por lo tanto, si todavía no tienes este fondo de emergencia y además tienes deudas, ¿qué deberías hacer? ¿Acabas primero con tus deudas? ¿Creas antes tu colchón?

Es una duda completamente normal.

Ahora bien, si lo piensas del siguiente modo, quizá llegues a la misma conclusión que yo.

¿Has hecho tu control de ingresos y gastos?

Entonces, deberías haber apuntado todas las cuotas mensuales de tus deudas como si fuesen un gasto más.

Tus deudas, por lo tanto, las tienes bajo control.

Supón que, hecho esto, y tras analizar y ajustar tus gastos, ves que puedes ahorrar una pequeña cantidad de dinero al mes.

¿Lo destinas a la deuda o al colchón?

En mi opinión, es preferible utilizar ese dinero para ir formando tu colchón y, una vez lo tengas construido, utilizarlo los meses posteriores para tus deudas.

El motivo es el siguiente: tus deudas ya están controladas, pero tu colchón no.

Y el colchón es lo que te va a dar tranquilidad en caso de cualquier problema en el futuro.

Por eso, asegúrate de tener siempre un fondo de seguridad que te ofrezca la estabilidad que mereces.

Fondo de emergencia es vital para tus finanzas

Eliminar deudas cuanto antes está muy bien, pero nunca descuides tu fondo de emergencia.

Ahora bien, según cuál sea la cantidad de dinero que puedes ahorrar al mes, puedes hacer algo intermedio: destinar una parte al colchón y otra a tus deudas.

Como siempre te digo, no todo es A o B.

Hay muchas más letras en el abecedario.

Analiza tu caso y configura una opción a tu medida que te permita cumplir tus objetivos.

La tranquilidad de vivir sin deudas

El mismo mes que acabé con mi hipoteca, terminé también de pagar el préstamo de mi coche.

Después de todo lo que te he contado, puede que te sorprenda que firmase un crédito para comprarme un coche.

Lo cierto es que no tuve otra opción.

Yo quería haberlo pagado al contado, pero me salía por el mismo precio si lo financiaba, aún contando los intereses, y además me daban dos años adicionales de garantía.

En todos los concesionarios me contaron lo mismo. Daba igual la marca del coche o el peinado del comercial. Pagarlo a plazos era más beneficioso para mí.

Supongo que para el concesionario también, aunque todavía hoy no entiendo del todo la jugada.

Total, que acabé firmando el préstamo.

A pesar de que las cuotas mensuales no me supusieron mayor esfuerzo, porque disponía del dinero previamente, cuando pagué la última sentí una sensación de liberación.

Ahora no tengo deudas.

Y créeme que se vive mucho más tranquilo.

Sabes que no tienes que rendir cuentas a nadie y que todo el dinero que ingreses lo puedes destinar a tus propios objetivos.

Sé que, si tienes deudas, eliminarlas no es una tarea sencilla. Pero creo que debes poner todo tu empeño en conseguirlo, ya que así serás mucho más libre.

En este artículo te he mostrado un método para poder reducir tu nivel de endeudamiento. Incluso eliminarlo por completo. No obstante, no es la única estrategia que existe.

Por eso, ahora te pregunto:

¿Qué te parece el método bola de nieve? ¿Crees que te resultaría posible aplicarlo? ¿Has utilizado tú algún otro método que te haya resultado útil para salir de deudas?

Cuéntamelo. Te espero en los comentarios.

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