Seleccionar página

Si estás leyendo este post en el momento de su publicación es posible que creas que la pregunta del título es una broma.

Todavía se están decidiendo las normas que van a regir lo que algún iluminado, con la creatividad de una piedra, ha tenido a bien denominar “Nueva normalidad”.

¿Y ahora yo te pregunto por la próxima crisis?

Es cierto, el coronavirus está dejando grandes secuelas, no sólo en el aspecto sanitario sino también en el económico.

Prácticamente de un día para otro se paralizó casi toda la producción de un país y miles de personas se quedaron en sus casas encerrados durante más de 2 meses.

Esto ha tenido consecuencia terribles, cuyo alcance todavía no conocemos con exactitud.

Negocios que han tenido que echar la persiana.

Trabajadores con contratos temporales a los que no se les ha renovado.

Un  récord en solicitudes de ERTEs, algunos de los cuales todavía no se han resuelto y han provocado que muchas personas no hayan tenido ingresos durante varios meses.

Filas interminables a las puertas de asociaciones benéficas para pedir alimentos.

Es terrible.

Algo que ninguno de nosotros podíamos imaginar cuando nos metíamos en la boca la última uva para dar la bienvenida al 2020.

el COVID-19 ha dejado una gran crisis económica mundial

Las consecuencias económicas causadas por la pandemia a nivel mundial son aún hoy incalculables.

Pero te recuerdo que hace 10 años tuvimos otra crisis. Quizá la más profunda que habíamos conocido hasta entonces.

Y parece que no aprendimos nada de ella.

Si bien es cierto que hay muchos casos personales y familiares que tienen una situación que les hace especialmente vulnerables ante una crisis, hay otros que pueden prepararse.

La economía tiene ciclos. Hay épocas de bonanza y hay momentos de pérdidas. Y muchas veces estas últimas desembocan en una crisis.

Tienes que saber que, cada x años, las cosas van a ir mal.

Y es por eso que cuando todo marcha bien hay que acondicionar el terreno para cuando la situación se dé la vuelta.

Por eso te pregunto de nuevo, ¿estás preparado para la próxima crisis?

No sabemos aún cómo saldremos de la actual.

Pero algo está claro, si revisamos nuestros errores y planificamos nuestro futuro tendremos más posibilidades de que nos afecte en menor medida.

Y de eso va este artículo. De errores y de previsión.

Empezamos.

Hay situaciones de difícil solución

La vida, en ocasiones, es muy injusta.

Hay gente que lo pasa realmente mal.

Y estas personas es muy complicado que puedan prevenir los efectos de una crisis.

Bastante hacen con salir adelante cada día.

Me refiero a las familias con todos sus miembros en paro desde hace años y que no consiguen encontrar un trabajo por distintas circunstancias.

A quienes ingresan un sueldo por debajo del salario mínimo con el que tienen que mantener a otras personas que dependen de ellos.

A los autónomos que tienen pérdidas o ingresan lo justo para pagar sus facturas y sus deudas.

Y a tantos otros.

Está claro que existen situaciones realmente difíciles.

Por eso estuve dudando sobre si escribir o no este artículo.

Soy consciente de que muchas personas deben encontrar primero una solución a sus problemas actuales y, una vez consigan cierta estabilidad, preocuparse por planificar su futuro.

A todas esas personas que lo pasan tan mal quiero mandarles todo mi ánimo y desearles que superen pronto su situación.

Pero puede que tú no te encuentres en este grupo.

Es probable que las cosas ahora te vayan bien.

Que tengas una nómina, que puedas permitirte algún capricho que otro, e incluso que consigas ahorrar algo a final de mes.

Si éste es tu caso, has de saber que eres tú precisamente por quien me decidí a escribir este post.

Me gustaría que estés preparado para que, si algún día las cosas se tuercen, puedas salir de ese pozo lo más airoso posible.

Y créeme, las cosas se tuercen.

Con más frecuencia de lo que creemos.

Una nómina no es para siempre

Hace unos años había un programa en la tele.

En él, un experto asesoraba a diferentes familias que tenían problemas económicos sobre cómo mejorar la gestión de su dinero.

Hubo un capítulo que me llamó mucho la atención.

Una pareja sin hijos lo estaba pasando realmente mal para llegar a fin de mes.

Con la llegada de la crisis de 2008, los dos habían perdido sus empleos: ella como agente inmobiliaria y él como operario en la construcción.

Hasta aquí, todo normal, pero, ¿por qué se me quedó grabado ese programa?

Te lo diré.

Como sabrás, el sector inmobiliario fue uno de los más castigados durante esa crisis.

Durante bastante tiempo el precio de los pisos había ido subiendo año tras año de manera incontrolada.

Se alcanzaban cifras que hoy en día nos parecerían una broma de mal gusto.

Sin embargo, las ventas no caían. Cada vez se compraba más y más.

Y aunque todo el mundo sabía que en algún momento eso acabaría, no se veía nunca el fin de la burbuja.

burbuja inmobiliaria explotó con la crisis del 2008

Todos sabíamos que había una burbuja con la venta de pisos, pero nadie se atrevía a pronosticar cuándo iba a explotar.

Yo mismo compré mi vivienda en esa época.

No lo pensé mucho. Tenía pareja, trabajo supuestamente estable, planes de boda.

Era lo que tocaba.

Pero la burbuja explotó en 2008 y se llevó por delante muchos negocios que dependían de este sector.

La pareja protagonista del programa trabajaba en ese tipo de empresas.

Y cobraban bien.

Más que bien.

Increíblemente bien.

No recuerdo la cifra exacta, pero rondaba los 6.000€ mensuales netos.

Y ahora estaban arruinados.

¿Cómo era posible?

Muy sencillo, vivían a todo tren.

No se les pasó por la cabeza la idea de ahorrar y, mucho menos, que algún día su trabajo se podría acabar.

Por lo tanto, gastaban todo lo que ganaban.

Y da igual cuánto ingresasen. Ellos se lo pulían.

Hay una famosa ley, llamada Ley de Parkinson. Dice lo siguiente:

Los gastos aumentan hasta cubrir todos los ingresos.

Y en este caso, se cumplió a rajatabla.

Increíble, ¿no?

Casos como el de esta pareja son más comunes de lo que parece. Gente que tiene una supuesta estabilidad y que, de un día para otro, se ve en la calle, sin empleo y sin ahorros.

Durante la crisis de 2008 se han escuchado muchas historias similares. Quizá no tan extremas, pero el fondo es el mismo.

Si algo bueno tienen las crisis es que nos hacen reaccionar y aprender de nuestros errores.

Pero parece que, en esta ocasión, no hemos aprendido nada.

Hace un par de semanas vi una noticia en el telediario mientras comía. Casi me atraganto.

Un hombre llevaba 3 meses sin cobrar. Su empresa había hecho un ERTE pero todavía no había recibido la paga del Estado.

Con 3 meses sin ingresos no podía afrontar los gastos básicos: recibos y alimentación.

Había tenido que pedir ayuda a una asociación benéfica para poder llenar su nevera.

Lo sangrante del caso es que, antes de que cerrasen su empresa por la pandemia, cobraba 4.000 € al mes.

Repito, 4.000 € al mes.

¿Cómo es posible que haya llegado a esta situación?

Soy incapaz de entenderlo.

Es cierto que la crisis del coronavirus ha irrumpido de forma abrupta y que nadie podía imaginarse esta situación.

Pero creo que, si cobras esa cantidad mensual, deberías ser capaz de ahorrar lo suficiente como para no pasar problemas si te quedas 3 ó 4 meses sin ingresos.

Si no, algo está fallando y sería conveniente que dediques un tiempo a averiguar el qué.

¿Qué pasaría si mañana perdieses tu trabajo?

Supongamos, entonces, que tienes un trabajo medianamente estable y una nómina que te permite llegar a fin de mes sin pasar apuros.

Como sabes, los trabajos ahora ya no son para toda la vida.

Antes puede que sí.

Ahora no.

Salvo que seas funcionario, por muy indefinido que sea tu contrato, te pueden echar a la calle si las cosas van mal en la empresa.

¿Qué harías entonces?

Con suerte, tienes 2 años de paro. No está mal.

Pero si tu despido se produce durante una crisis, sabes que no es tan fácil encontrar trabajo. Si la economía no chuta, las empresas apenas tienen beneficios y, por lo tanto, no necesitan más trabajadores.

Mucha gente que perdió su empleo en 2008 tardó varios años en encontrar uno nuevo.

Crisis y desempleo suelen ir de la mano

Encontrar un empleo en épocas de crisis no es una tarea fácil.

Entonces, cuando se te acabe el paro, ¿qué harás?

Necesitas un colchón financiero

El colchón financiero o fondo de seguridad es lo que te va a dar tranquilidad durante varios años en caso de tener un contratiempo en tu vida laboral.

No es más que una cantidad de dinero que tienes ahorrada para poder aguantar tu ritmo de vida durante varios años si, en algún momento, dejases de tener ingresos.

¿Cuántos años?

Pues eso depende. Lo tienes que decidir tú.

Personalmente, recomiendo tener cubiertos entre 1 y 2 años de gastos pero, como digo, cada uno debe evaluar su situación particular.

Algunos aspectos que puedes tener en cuenta a la hora de calcular la duración de tu colchón de seguridad son:

  • El tiempo que tienes de paro.
  • La cantidad de tu prestación por desempleo durante ese periodo.
  • La dificultad para encontrar un nuevo empleo en tu sector.

Por lo tanto, tómate tu tiempo para pensar sobre este asunto y decide el plazo que debe cubrir tu fondo de seguridad.

Con este objetivo en la mente, te voy a contar cómo construir tu propio colchón.

Cómo prepararse para una crisis

Como te he comentado, el punto clave para afrontar una crisis es contar con un fondo de emergencia al que acudir para poder pagar tus gastos durante el tiempo que necesites para volver a restituir tus ingresos.

Pero si quieres tener la seguridad de que tu colchón va a ser suficiente para cubrir estos gastos necesitas primero conocer cuánto dinero gastas.

Debes llevar por lo tanto un control de ingresos y gastos donde vayas apuntando, mes a mes, tus movimientos de dinero.

Es algo similar a lo que hace cualquier empresa.

En las finanzas personales, tú eres tu propia empresa.

Intenta ser lo más exacto posible, ya que de ello depende que tu análisis posterior sea más o menos fiable.

Y no te olvides de apuntar tus deudas como un gasto.

La cuota de la hipoteca, la del préstamo del coche o la de las tarjetas de crédito son también cantidades de dinero que salen de tu bolsillo mes a mes. Por lo tanto, considéralas un gasto más.

Una vez que tienes tu registro de ingresos y gastos es hora de analizarlo.

Pero no te conformes con tener registrado un único mes. Cuantos más meses hayas hecho este seguimiento, mejor.

Yo te aconsejo que dispongas del registro de un mínimo de 4 meses e, idealmente, de un año completo.

Revisa los gastos del año, quita algún gasto extraordinario si hace falta y comprueba el acumulado anual.

Si sólo tienes registrados 4 meses, multiplica el total por 3 para estimar lo que gastarás en el año completo.

Ésa es la cantidad idónea que necesitas para vivir sin cambiar tus hábitos actuales.

Ahora vuelve a revisar tus gastos.

Fíjate en aquéllos que podrías suprimir si en algún momento tuvieras que apretarte el cinturón.

Elimínalos y vuelve a observar el total.

Ésa es la cantidad mínima que necesitarías para vivir.

Ahora debes decidir de cuánto debe ser tu colchón.

Fíjate una duración temporal y calcula el importe que debes ahorrar. Puedes utilizar para ello la cantidad idónea que hemos visto antes, la cantidad mínima para vivir o combinarlas.

Por ejemplo, imagina que tienes la siguiente situación:

  • Cantidad idónea para gastos al año: 15.000€.
  • Cantidad mínima para gastos al año: 9.000€.

Suponiendo que quieres construir tu colchón para que te cubra durante 2 años, podrías tener las siguientes opciones:

  • Colchón de 30.000€ (2 años de cantidad idónea para gastos).
  • Colchón de 18.000€ (2 años de cantidad mínima para gastos).
  • Colchón de 24.000€ (Primer año con cantidad idónea y segundo año con cantidad mínima).

Yo recomiendo la primera opción pero, como te he comentado anteriormente, eres tú quien tiene que decidir en base a tus propias circunstancias.

Colchón financiro para no preocuparse por el dinero

Tu colchón de seguridad te permitirá dormir plácidamente.

Una vez lo tienes claro, es el momento de ahorrar.

Vuelve a tu control de ingresos y gastos y verás la cantidad que te queda disponible a final de año.

¿No te sobra nada?

Entonces hay algo que no funciona.

Tienes que revisar tus gastos para ver si puedes recortar alguno o incrementar tus ingresos.

Para esto último tienes diferentes alternativas como vender cosas de segunda mano o buscar un segundo trabajo. Eso sería tema para otro artículo.

El asunto es que tienes que hacer algo porque vivir al día no se puede mantener en el tiempo.

Suponiendo entonces que éste no es tu caso y que consigues que una parte de tus ingresos permanezcan en tu cuenta corriente, ya sabes cuál es la cantidad máxima que puedes ahorrar al año. Divídela entre 12 y sabrás cuánto puedes ahorrar cada mes.

No te recomiendo ahorrar toda esa cantidad, ya que pueden surgir imprevistos y algún año necesites más dinero que otro.

Por eso, es recomendable que reduzcas un poco esa cantidad que te ha salido para poder hacer frente a esos gastos inesperados.

Pensarás que quizá esto no tenga mucho sentido. Que el mes que se pueda se ahorra toda la cantidad prevista y si un mes surge algo, pues se ahorra menos.

Error.

No vas a ahorrar lo que te sobre de un mes.

Vas a ahorrar una cantidad fija a principio de cada mes.

No al final.

Al principio.

Ahorrar a final de mes es una de las mayores trabas para el ahorro, ya que al tener dinero disponible puedes estar tentado a gastarlo.

Recuerda la Ley de Parkinson.

Por eso, debes tener una cuenta de ahorro separada de la cuenta a la que va a parar tu nómina y tener programada una transferencia mensual con el importe que quieres ahorrar.

Así de simple. Todo automático. Sin tentaciones que te desvíen de tu plan.

Puede que también te preguntes, ¿y si tengo deudas?, ¿no sería mejor saldarlas primero y luego construir el colchón?

Creo que es preferible crear antes tu fondo de emergencia. Es lo que te va a dar seguridad.

Además, ten en cuenta que en tus gastos ya estás contemplando tus deudas, por lo que si tienes que recurrir a tu colchón en algún momento, seguirás teniendo capacidad para pagar tus cuotas mensuales.

Por último, no te olvides de la inflación.

No me voy a enrollar en este punto, pero debes saber que la inflación es lo que provoca que nuestro dinero cada vez valga menos.

No podemos comprar con 1 euro lo mismo hoy que hace diez años. Por lo tanto, tu colchón no te cubrirá la misma cantidad de gastos ahora, cuando lo has calculado, que dentro de un tiempo cuando lo tengas que utilizar.

Por eso, es recomendable que cada año reajustes el valor de tu colchón y lo incrementes en un 3%, que es algo más de la inflación media de los últimos 30 años.

Por lo tanto, una vez hayas creado tu fondo de seguridad, cada año tendrás que meter un poco más de dinero para mitigar este efecto de la inflación.

Perfecto, ya sabes cuánto debes tener ahorrado para poder superar el mal momento de no tener ingresos.

También puedes calcular cuánto tiempo vas a tardar en crear ese colchón.

Pero una vez creado, la cosa no termina ahí.

Ya has adquirido el hábito del ahorro. No lo pierdas y aprovéchalo.

Aunque ya hayas construido tu fondo de seguridad, sigue apartando una cantidad de dinero cada mes. Y destina este dinero a la inversión.

Compra activos que hagan crecer tu capital y te permitan aumentar tus ingresos.

De esa manera tendrás todavía mayor capacidad de reacción si tu nómina algún día se ve mermada.

Ahorra e invierte para hacer crecer tu dinero

Invierte en activos que hagan crecer tu dinero con el tiempo

En otro artículo te hablaré sobre diferentes formas de inversión y cuáles son las que yo mismo utilizo para hacer crecer mi dinero.

En resumen

Las crisis llegan sin avisar.

Un día tienes la vida resuelta y meses más tarde te encuentras sin trabajo y con un montón de recibos que siguen cargándose en tu cuenta bancaria.

Cada persona es un mundo. Está claro que una crisis afecta a unos más que a otros.

Me gustaría que tú estuvieras en el segundo grupo. Por eso, es muy importante que desde hoy te empieces a preparar por si algún día te encuentras ante un problema económico.

Te resumo los pasos básicos para hacerlo.

Pasos para prepararte ante una crisis
  1. Tomar conciencia de tu situación: cuánto ingresas y cuánto gastas.
  2. Calcular lo que necesitas para vivir.
  3. Formar tu colchón de seguridad.
  4. Comprar activos.

Puede que lo que te digo te resulte obvio y que lo encuentres de cajón.

Si es así, ¡enhorabuena!

En ese caso, está claro que te preocupas por tus finanzas personales y has tomado las riendas sobre tu ahorro e inversión.

Pero la experiencia me ha demostrado que esto no es lo común.

Por eso espero que este artículo, con recomendaciones tan simples como efectivas, ayude a muchos a tener listos los medios que les permitan superar una pérdida temporal de ingresos.

Ahora, cuéntame,

¿Cómo estás viviendo esta crisis? ¿Estás preparado para la siguiente?

 

Finanzas personales

¿Quieres tener tus gastos bajo control?

Suscríbete a mi blog y llévate gratis la plantilla que yo mismo utilizo para registrar mis ingresos y gastos.

¡Pon a raya tus finanzas desde hoy mismo!