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En mi último post te hablé sobre mi estrategia favorita para comprar acciones.

Pero si eres un poco observador, habrás notado que siempre me refiero a ella como mi estrategia favorita para comprar acciones y no para invertir en Bolsa.

No es algo casual. Lo digo con toda la intención del mundo.

Porque el Buy & Hold no es el único método que empleo para invertir en Bolsa.

Y no lo es porque tiene dos problemas principales.

En primer lugar, necesita dedicación y tiempo. Debo analizar empresas para seleccionar aquéllas que quiero tener en cartera.

Mi tiempo es limitado, además de mi activo más valioso. Por eso, ni puedo ni quiero pasar horas y horas revisando los datos de un gran número de empresas. Me limito a seguir unas pocas compañías.

Y esto enlaza con el segundo problema: la diversificación.

Cuantas menos empresas tenga tu cartera, más se resentirá ante la caída en el precio de alguna de ellas y, no digamos ya, de su quiebra absoluta.

Recuerda: no pongas todos tus huevos en la misma cesta

Por eso, complemento mi estrategia de compra de acciones con otro sistema de inversión, mucho más sencillo y que me da acceso a un abanico de activos casi ilimitado.

Me estoy refiriendo a los fondos de inversión

Si nunca has invertido en Bolsa y te estás planteando empezar ahora, creo que este mecanismo es ideal para ti.

Qué es un fondo de inversión

Un fondo de inversión es un producto financiero donde se junta el dinero de varias personas para invertirlo en un gran número de activos.

Los fondos de inversión juntan el dinero de varias personas

En los fondos, varias personas se juntan para invertir su dinero de manera más eficiente.

Uno de los principales riesgos de invertir en acciones de una empresa es que ésta acabe quebrando algún día.

Seguro que te suena el reciente caso del Banco Popular, donde sus accionistas perdieron todo lo que tenían invertido. Casi siempre que sale el tema de la Bolsa en una conversación, hay alguien que saca a relucir este caso.

No hablan de Inditex, Amazon o Coca-Cola. No.

Hablan del Popular.

Pero es verdad. El riesgo de que una empresa quiebre siempre está ahí. Por eso debemos minimizar sus consecuencias.

Y una manera de hacerlo es aumentando el número de empresas que tenemos en nuestra cartera.

Te pondré un ejemplo. Imagina que tienes 1.000€ para invertir y los distribuyes entre 10 empresas. Es decir, inviertes 100€ en cada empresa.

Si una de esas empresas quiebra y el resto mantiene su valor, habrás perdido 100€. Eso es el 10% de lo invertido.

Supón ahora que en lugar de 10 empresas, compramos 100. En cada empresa invertimos por lo tanto 10€. Si una de ellas quiebra, perderemos 10€, es decir, el 1% de lo invertido.

Como ves, al aumentar el número de activos diferentes, reducimos el riesgo individual de cada uno de ellos.

El problema es que, salvo que tengas mucho dinero, es complicado diversificar tanto, ya sea porque los precios de las acciones no te lo permiten o porque perderías mucho en comisiones de compra.

Los fondos de inversión vienen a solucionar este problema. Con poca inversión te dan la oportunidad de invertir en muchos activos a la vez.

Cómo funcionan los fondos de inversión

El papel fundamental del fondo de inversión lo lleva a cabo el gestor de dicho fondo. Este gestor puede ser una única persona o un grupo de expertos que se encargan de juntar el dinero de todos los partícipes e invertirlo en los activos que consideren oportunos.

Pero no creas que pueden hacerlo de cualquier manera, no.

Cada fondo de inversión debe tener una política perfectamente definida y ajustarse siempre a ella. Son las reglas que ellos mismos establecen y las que sus partícipes aceptan cuando contratan el fondo.

Es posible que en algún momento un fondo cambie alguna de estas reglas, pero entonces deberá informar adecuadamente a sus partícipes.

La política de inversión definirá los activos en los que invierte el fondo. De este modo, los tipos de fondos más frecuentes en función de sus activos son:

  • Fondos de renta variable: invierten en acciones de Bolsa.
  • Fondos de renta fija: invierten en deuda pública o privada (bonos, obligaciones, letras del Tesoro, etc).
  • Fondos mixtos: son una combinación de los dos anteriores. Suelen invertir un porcentaje en renta variable y el resto en renta fija.
  • Fondos monetarios: son una versión de la renta fija que invierten básicamente en deuda pública de muy corto plazo. Tienen menos riesgo y, por lo tanto, menos rentabilidad.
  • Fondos garantizados: te aseguran una rentabilidad a su vencimiento y, en general, no permiten recuperar libremente el dinero hasta entonces.

Al margen de sus tipos de activos, los fondos de inversión pueden ser temáticos. Es decir, en su política de inversión pueden decidir centrarse en activos con unas características determinadas. Por ejemplo, que pertenezcan a una zona geográfica concreta, que sean empresas tecnológicas, o empresas de pequeño tamaño, o respetuosas con el medio ambiente.

También hay otros fondos menos encasillados, como los de retorno absoluto o los de autor, donde el gestor tiene más libertad para invertir en todo tipo de activos, aunque siempre deberá dejar clara su filosofía en el folleto informativo del fondo.

Diferentes tipos de fondos de inversión en función del perfil de cada persona

Como si fueses a una frutería, en el mercado de fondos también puedes encontrar inversiones para todos los gustos.

Como ves, hay fondos de inversión para todos los gustos. Ahora es tu tarea encontrar uno que se adapte a tu filosofía de inversión y con el que te sientas cómodo.

Cómo contratar un fondo

El capital total de un fondo de inversión se divide en participaciones, que es lo que tú compras cuando quieres contratarlo.

La idea es similar a la de las acciones.

Las empresas emiten acciones, tú compras un número determinado de ellas y te conviertes en accionista.

Los fondos crean participaciones,  tú compras un número concreto y pasas a ser partícipe del fondo en cuestión.

Pero, a diferencia de las acciones, no es necesario comprar un número exacto de participaciones. Por ejemplo, si quisieses invertir 1.000€ en un fondo cuya participación vale 38€, entonces compararías 26,31579 participaciones (1.000 / 38 = 26,31579).

También debes saber que el valor de las participaciones no se actualiza en tiempo real, como ocurre con las acciones, sino que se publica al final del día (a veces incluso un par de días después).

Esto implica que, cuando compras participaciones de un fondo, no sabes exactamente qué precio vas a pagar exactamente hasta que se ejecuta la orden (que puede tardar unos pocos días).

Por eso, aunque muchas veces existe la opción de indicar en el proceso de compra el número de participaciones quieres, lo normal no es hacerlo así. Lo que harás habitualmente será fijar cuánto dinero deseas invertir y, de esa manera, la cantidad de participaciones final se ajustará en función del valor que tengan cuando se ejecute la suscripción.

Para contratar un fondo debes acudir a una entidad comercializadora, que es quien te lo vende. Esta entidad es diferente a la entidad gestora del fondo, aunque a veces puede ser la misma.

Es como comprar vino.

Normalmente, acudes al supermercado o a una tienda especializada para comprar una botella (o más de una). Sin embargo, a veces, las propias bodegas venden también al público el vino que producen.

Pues en el caso de los fondos es igual.

Hay fondos que pueden ser contratados directamente con la propia gestora, incluso algunos sólo son accesibles por esta vía, pero lo habitual es que la mayoría se suscriban a través de diferentes plataformas comercializadoras.

Puede que una de esas plataformas comercializadoras sea tu propio banco.

Es muy habitual que los bancos ofrezcan fondos de inversión. Especialmente ahora, donde los depósitos dan una rentabilidad cercana al cero por ciento.

Pero antes de contratar un fondo con tu banco, ten mucho cuidado. Verás que suelen intentar colarte sus propios fondos. ¿Adivinas por qué?

Exacto. Porque ellos ganan dinero.

Normalmente debido a que sus comisiones son mucho más altas que las de otros fondos del mercado.

Las comisiones de un fondo de inversión afectan a la rentabilidad

Ten cuidado con las comisiones de tu fondo, pueden suponer un buen mordisco en tu rentabilidad al final de año.

¿Y cuáles son las comisiones de un fondo?

Puede tener varias, pero las más frecuentes son:

  • Comisión de suscripción: es la comisión que se puede cobrar por contratar el fondo.
  • Comisión de reembolso: se cobra al retirar el dinero del fondo.
  • Comisión de gestión: la cobra la entidad que administra el fondo para remunerar el trabajo que realizan los gestores.
  • Comisión de custodia: es la comisión que cobra la sociedad que guarda los valores del fondo por su mantenimiento.

Muchos fondos no aplican las dos primeras comisiones. De hecho, si ves que te las van a cobrar, desconfía y asegúrate de que el fondo merece mucho la pena.

Las dos últimas comisiones sí que son habituales en todos los fondos y se cobran diariamente, de tal manera que en el valor de la participación que se publica cada día está ya descontada la parte proporcional de la comisión correspondiente.

En definitiva, dos fondos similares pueden tener rentabilidades muy diferentes en función de las comisiones que apliquen. Por eso, cuando vayas a contratar un fondo de inversión, mira bien sus comisiones, ya que las ganancias finales que puedes obtener podrían verse reducidas seriamente.

Cuándo entrar en un fondo de inversión

Como norma general, salvo en algunos fondos muy especiales, como los garantizados que ofrecen ciertos bancos y que yo no te recomiendo, puedes contratar un fondo cuando tú quieras.

Si tienes cierta cantidad de dinero para invertir, puedes dirigirte a tu plataforma de fondos y contratar uno de ellos hoy mismo.

No obstante, yo no te aconsejaría invertir todo tu dinero de golpe.

Hay quien dice que sí, que es mejor tener todo invertido cuanto antes.

Sin embargo, ¿qué ocurriría si metes tu dinero justo antes de una gran bajada de la Bolsa?

Si nos fijamos en las cifras históricas, al final acabarás recuperándolo, pero pueden pasar varios años hasta que lo consigas.

Lo ideal es invertir cuando la Bolsa está en mínimos, pero ¿quién sabe cuándo es eso?

Yo, desde luego, no tengo ese poder.

Las caídas importantes em bolsa son impredecibles

Si entras con todo tu dinero de golpe, puede ocurrir que no lo hagas en el momento más oportuno.

Por eso, mi recomendación es ir haciendo suscripciones del mismo importe cada cierto tiempo. De esta manera, irás comprando en momentos de subidas y de bajadas, pero conseguirás un precio medio global que reducirá mucho el riesgo de comprar todo cuando está más caro.

Esta técnica se llama Dollar-Cost Averaging (DCA) y es la que yo mismo aplico tanto en mis compras de fondos como de acciones.

Cuándo vender un fondo de inversión

La respuesta es la misma que en el caso anterior: salvo que sea un fondo garantizado, que normalmente está sujeto a lo que se llaman ventanas de liquidez, puedes recuperar tu dinero cuando quieras.

Además, tienes la opción de venderlo completamente o sólo una parte. Recuerda que lo que tú posees son participaciones, por lo que cuando vendes un fondo realmente te estás deshaciendo de una cantidad concreta de tus participaciones.

No obstante, ten en cuenta que los fondos son productos de inversión a largo plazo. Esto quiere decir que la rentabilidad media que se espera de ellos suele estar pensada para quienes mantienen su capital durante varios años.

En el corto plazo son mucho más imprevisibles.

Por eso, no son un producto recomendable para quienes crean que deberán retirar su dinero en un corto espacio de tiempo.

No obstante, si en cualquier momento necesitas tu dinero, no hay ningún problema. Puedes sacarlo y lo tendrás a los pocos días.

Ahora bien, si lo que quieres es vender el fondo para contratar otro que te guste más, ni se te ocurra retirar el dinero para hacer una nueva compra.

La operativa de los fondos tiene una opción que se denomina traspaso y que está pensada precisamente para estos casos.

Si quieres cambiar de fondo, no vendas, haz un traspaso.

Puedes ordenar un traspaso de todo o parte del dinero de tu fondo de inversión hacia otro fondo. Y hacerlo incluso entre diferentes comercializadoras.

Es un proceso muy sencillo que tiene una enorme ventaja en España: no pagas impuestos.

Si vendes tus participaciones, deberás pagar a Hacienda en función de las ganancias que obtienes. De esta otra forma, no pagas ningún impuesto durante el traspaso.

No te preocupes, que lo acabarás pagando. El Fisco nunca pierde.

Pagarás únicamente cuando decidas vender tu fondo. En ese momento, tributarás por las ganancias que hayas obtenido, desde el primer euro que metiste en el fondo inicial.

Pero, mientras tanto, tendrás todo ese dinero invertido.

Y, no hace falta ser un genio en matemáticas para saber que, cuanto más dinero tienes invertido, más rápido crece.

¿Y el dividendo?

En mi anterior artículo te comenté que mi forma de invertir en acciones es buscar empresas que repartan dividendos.

Por eso, quizá te estés preguntando qué ocurre con los dividendos pagados por las empresas que forman parte de un fondo de inversión.

¿Se los queda el gestor? ¿Se pierden?

No, en absoluto. Los dividendos son para ti.

Pero puedes recibirlos de dos maneras.

La mayoría de los fondos, al recibir los dividendos de sus acciones, los vuelven a reinvertir en el propio fondo, aumentando así su rentabilidad. Se denominan fondos de acumulación.

Pero también existen otros fondos que lo que hacen es repartir entre sus partícipes varias veces al año la cantidad equivalente a los dividendos recibidos. Son los llamados fondos de distribución.

Como ves, de una manera u otra, los dividendos van a acabar en tu bolsillo.

Si estás creando tu cartera o si deseas mantener el dinero invertido, los fondos de acumulación son mucho más interesantes, ya que no pagas impuestos por los dividendos que reparten las empresas y así haces crecer mucho más rápido tu capital.

Ahora bien, si lo que deseas es tener unas rentas periódicas, los fondos de distribución son una gran opción a considerar.

Ventajas de los fondos de inversión

¿Todavía no estás convencido? ¿No sabes si los fondos de inversión son un producto adecuado para ti?

Ok. Intentaré entonces despejarte las dudas comentándote las principales ventajas que para mí tiene invertir en fondos.

Enorme diversificación

Ya lo he comentado antes, pero lo recalco porque creo que es uno de los puntos fuertes más importantes de los fondos.

Cuando compras participaciones, realmente estás comprando pequeños trocitos de activos. De muchos activos.

Diversifica tus inversiones y reducirás el riesgo

Deposita tu dinero en el mayor número de activos posibles. De esa manera reducirás el riesgo ante un suceso inesperado.

En el caso de los fondos de renta variable, que principalmente tienen su capital en acciones, es como si invirtieses a la vez en cientos de compañías.

Esto es muy difícil de conseguir, por no decir imposible, para un inversor particular.

Si comprases acciones individuales, es posible que puedas llegar a tener 20, 30 o incluso 50 empresas en cartera, pero no cientos de ellas.

Y tener mucha empresas, como hemos visto, reduce muchísimo las consecuencias cuando alguna por un mal momento.

Inversión en mercados y activos de difícil acceso

Este punto, aunque está muy relacionado con el anterior, he querido mencionarlo aparte.

Normalmente las opciones que tienes en tu broker suelen estar limitadas a los mercados más habituales, como los europeos, los estadounidenses y pocos más.

De igual modo, si quisieses invertir en otros productos, como deuda de ciertas empresas o metales preciosos, sería difícil encontrar el sitio adecuado para hacerlo.

Los fondos son muchas veces la única opción que tenemos los inversores particulares para acceder a este tipo de activos.

Participación en empresas de precio elevado

Supón que quieres que Amazon forme parte de tu cartera.

Perfecto. Una buena elección. Por 3.000$ puedes comprar una acción de la compañía.

Sí, sí, deja de frotarte los ojos.

Si quieres una acción de Amazon a día de hoy (julio de 2020), debes aflojar 3.000$.

Bien, es posible que los tengas y creas que merece la pena comprar una o varias acciones.

Te haré otra pregunta, ¿te gustan los bombones Lindt?

No, no me he vuelto loco.

Te lo digo porque, si estás pensando invertir en la marca, debes saber que tienen dos tipos de acciones: las caras, que cuestan la friolera de unos 75.000€ y las “baratas”, por tan sólo unos 7.000€.

Como ves, hay acciones con precios realmente altos, que no nos podemos permitir, ya sea por presupuesto o simplemente porque no queremos que tengan tanto peso en nuestra cartera.

En estos casos, los fondos de inversión nos dan la posibilidad de adquirir estas compañías sin que nuestra estrategia de inversión se vea descompensada.

Simplicidad

Si leíste mi artículo sobre Bolsa, recordarás que uno de los problemas de la compra de acciones es que debes dedicar tiempo si quieres asegurarte de que compras las empresas correctas.

Con los fondos de inversión no necesitas hacer estos análisis tan minuciosos.

Simplemente, elige un fondo que se adapte a tu estrategia y deja que sea el gestor quien haga todos los movimientos para reajustar la cartera.

Los fondos de inversión son una manera simple de invertir

Si no deseas complicarte la vida con tus inversiones, los fondos de inversión son tu producto.

¿Quiere decir eso que compras un fondo y te olvidas?

Por supuesto que no.

Cada cierto tiempo deberías revisar si la rentabilidad del fondo es la que esperas y, si no lo es, decidir si merece la pena traspasar tu dinero a otro fondo.

Pero la dedicación para revisar estos temas será mucho menor que si te pusieras a estudiar empresas.

Ventajas fiscales

Este punto también lo hemos visto antes, pero no está de más recordarlo.

En España, los traspasos entre fondos de inversión no pagan impuestos.

Sólo tendrás que pasar por Hacienda cuando recuperes tu dinero.

Y eso es un auténtico catalizador para la rentabilidad que puedes obtener.

El gran debate: gestión activa o gestión pasiva

Es posible que si, en algún momento, te has interesado por esta forma de inversión, hayas visto muchos debates sobre si es mejor invertir en fondos de gestión activa o en fondos de gestión pasiva.

Unos y otros tienen grandes seguidores y efusivos detractores.

Yo creo que cada uno tiene sus pros y sus contras, así que te los voy a presentar brevemente para que puedas obtener tus propias conclusiones.

Los fondos de gestión activa son los fondos de inversión más comunes y, probablemente, los que hayas visto anunciados en la publicidad de tu banco.

Los movimientos de los activos del fondo se basan en las decisiones de un gestor o una empresa gestora. De este modo, el gestor se encarga de estudiar el mercado y, en base a su criterio, a su experiencia y a la política de inversión del fondo, decide qué comprar y qué vender.

Fondos de gestión activa

En los fondos de gestión activa, la buena o mala rentabilidad depende de la pericia del gestor.

La ventaja de estos fondos es que su rentabilidad no depende directamente de cómo vaya la Bolsa y, por ello, su objetivo es obtener mejores resultados que el propio Mercado.

Sin embargo, tienen la desventaja de que sus comisiones suelen ser elevadas, lo cual es lógico, ya que el trabajo de análisis y decisión que hacen los gestores debe ser recompensado de algún modo.

Por su parte, los fondos de gestión pasiva se limitan a hacer lo mismo que el Mercado.

Su estrategia consiste en tomar un índice de referencia y replicar su comportamiento. Pueden simular lo que hace el IBEX35, el S&P500 o cualquier otro índice. De ahí que también se llamen fondos indexados.

Se basan en la idea de que históricamente son muy pocos los gestores que consiguen batir al Mercado de manera consistente. Por eso, es mejor dejarse llevar y no hacer las cosas de manera diferente.

Una de sus principales bazas es que, como el trabajo de gestión no requiere un trabajo de análisis importante, ya que únicamente hay que hacer lo mismo que el índice de referencia, sus comisiones suelen ser muy bajas.

Y esto es algo que debes tener muy en cuenta cuando contrates un fondo indexado. Dado que la manera de gestionar dos fondos que siguen un mismo índice es la misma, cuanto menores sean las comisiones, mejor será su comportamiento.

Por eso, cuando tu banco te ofrezca un fondo que replica un índice, debes de tener mucho cuidado. A veces tienen comisiones propias de un fondo de gestión activa que son un lastre para su rentabilidad.

Mi aproximación

Como te he dicho en la introducción, a la hora de invertir en Bolsa complemento mi estrategia de compra de acciones con suscripciones en fondos de inversión.

Hay quien prefiere invertir sólo en acciones porque así seleccionan ellos mismos sus propios valores y tienen un mayor control.

Otros, en cambio, no quieren pasar tiempo analizando empresas y optan por invertir sólo en fondos.

Yo prefiero combinar las dos estrategias. De ese modo, gracias a los fondos de inversión llego a mercados y valores que difícilmente podría alcanzar por mí mismo. Obtengo una mayor diversificación y no tengo que dedicar tanto tiempo a estudiar empresas.

Ahora bien, ¿invierto en fondos de gestión activa o en indexados?

Si me estás empezando a conocer, puede que ya hayas adivinado la respuesta.

Exacto. Invierto en ambos.

¿Por qué quedarse sólo con las ventajas de uno o de otro?

Prefiero probar los dos mundos y, más adelante, si veo que uno me resulta mejor, reajustar mi cartera en consecuencia.

Por eso invierto una parte de mi capital en fondos indexados, porque así sé que obtengo directamente la rentabilidad del Mercado. Ni más ni menos.

Pero también invierto otra parte de mi dinero en fondos de gestión activa que tengan una filosofía de inversión que encaje con mi estrategia. En estos casos, busco fondos que tengan bajas comisiones y un buen comportamiento, especialmente cuando la bolsa cae.

En definitiva, los fondos son un vehículo excelente para invertir, especialmente si estás empezando, no quieres dedicarle mucho tiempo o no dispones de mucho capital inicial.

Es la manera con la que yo mismo me adentré en el mundo de la inversión y que todavía hoy sigo utilizando.

Ahora dime, ¿inviertes o has invertido en fondos de inversión?

¿Prefieres la gestión activa o la pasiva?

Te espero en los comentarios.

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