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Una de las preguntas que más me hacen mis amigos y familiares cuando hablamos de dinero es precisamente qué hacer con esos ahorros que ahora mismo tienen marchitándose en la cuenta del banco y que, con los tipos actuales, apenas les dan unos céntimos al año.

Mi primera respuesta es siempre la misma.

Bueno, realmente no es una respuesta, es más bien otra pregunta:

¿Cuándo necesitarías usar ese dinero que tienes ahorrado?

Lo habitual es que me digan que no tienen ni idea. Y ése es el principal problema, ya que inversión no es lo mismo que ahorro.

Nuestros ahorros deben servirnos para afrontar gastos inesperados o extraordinarios. Debemos tener el dinero siempre disponible para utilizarlo en el momento en que lo necesitemos.

Las inversiones deben realizarse siempre con el dinero que no vayamos a utilizar en un período corto de tiempo.

No inviertas tus ahorros, invierte tus excedentes

Y eso es algo que debes tener muy presente porque, de lo contrario, nunca podrás sentirte tranquilo con tus decisiones de inversión.

¿Serías capaz de ver cómo tu dinero se reduce a la mitad durante una crisis si necesitas echar mano de él?

Estoy seguro de que no. Yo, al menos, me sentiría muy incómodo y no podría conciliar el sueño.

Es más, seguramente tomaría decisiones incorrectas, movido por mis sentimientos, como por ejemplo, vender las acciones que más estén bajando.  Y eso, ya lo vimos, es uno de los mayores errores que puedes cometer al invertir en Bolsa.

Invierte el dinero que no necesites para no estar preocupado

Si no quieres pasar las noches con los ojos como platos, invierte sólo lo que no vayas a necesitar en el corto plazo.

Por lo tanto, antes de plantearte dónde invertir tu dinero, debes ser muy consciente de tu situación personal. Tienes que controlar tus ingresos y tus gastos, tener un presupuesto anual, crear tu colchón de seguridad y determinar cuáles son tus planes en el corto y medio plazo.

Entonces, y sólo entonces, puedes plantearte invertir el dinero sobrante.

Si tienes esto claro, perfecto. Sigue leyendo y te contaré qué debes tener en cuenta para montar tu cartera de inversión.

¿Merece la pena invertir 1.000€?

Muy bien, suponemos que has hecho los deberes. Ya controlas mensualmente tus gastos, sabes cuánto dinero necesitas para pasar el año, tienes tu colchón de seguridad para cubrir cualquier imprevisto e, incluso, un par de cuentas de ahorro donde vas metiendo el dinero para las próximas vacaciones o para renovar tu teléfono móvil.

Una vez hechas la cuentas, descubres que tienes 1.000€ en tu cuenta corriente que no vas a necesitar para ninguno de los conceptos anteriores.

¿Qué haces? ¿Te das un capricho? ¿Lo inviertes? ¿Realmente merece la pena invertir esa cantidad?

Pues sí. En mi opinión, merece la pena. Y mucho.

No por el rendimiento. No.

Realmente, si consiguieses sacarle un 10%, una rentabilidad bastante alta y nada fácil de obtener con seguridad, tendrías 100€ más al final del año.

Desde luego no te vas a hacer rico con esa cantidad.

Pero sí que vas a lograr algo muy importante: empezar.

Y no sólo eso, sino que además te crearás el hábito.

Si te acostumbras a invertir el dinero que no vas a necesitar en el corto plazo, verás como a esos 1.000€ les seguirán otros 300€, y luego otros 300€ más y así sucesivamente.

Entonces las rentabilidades que obtendrás sí que supondrán una diferencia notable en tus finanzas.

Criterios para componer tu cartera

Una vez das el paso de invertir, debes determinar el riesgo que estás dispuesto a asumir con tu cartera.

A mayor riesgo mayor beneficio, y vieversa

¿Qué riesgo quieres asumir con tus inversiones? Este punto es clave para formar tu cartera.

Cuando hablo de riesgo, me estoy refiriendo a la volatilidad, es decir, a lo mucho o poco que puede oscilar el valor de un activo, ya sea hacia arriba o hacia abajo.

Todos los activos tienen volatilidad pero, estadísticamente, unos sufren más que otros.

Así, por ejemplo, la renta fija podría tener una volatilidad del 1% al 10% (dependiendo de la calidad de quien emite los bonos), mientras que en la renta variable puede oscilar perfectamente entre el 15% y el 40%.

Se podría decir que la renta fija da estabilidad a las carteras, ya que reduce el volumen de las pérdidas a costa de ofrecer menos rentabilidad, mientras que la renta variable tiene el efecto contrario, proporciona importantes ganancias cuando sube, pero también mayores pérdidas cuando baja.

Una cartera equilibrada debería contener una parte de renta fija y otra de renta variable. El porcentaje de una y otra dependerá de cómo seas tú y cuál sea tu situación personal, es decir, de tu perfil de inversor.

Por lo tanto, debes conocerte a ti mismo como inversor. Para ello, deberás analizar fundamentalmente cuatro aspectos que te indico a continuación.

Tu aversión al riesgo

¿Cómo te sentirías si el valor de tus inversiones baja un 40%? ¿Dormirías tranquilo? ¿Qué harías entonces?

Hemos comentado muchas veces que la inversión es una carrera de fondo, un proceso que va a durar varios años y que, probablemente, te acompañe durante toda tu vida.

A lo largo de todo ese tiempo, la Bolsa va a oscilar. Mucho más de lo que imaginas.

Recuerda: los ciclos económicos se suceden continuamente

Habrá épocas de bonanza, donde parecerá que las ganancias no tienen fin. Pero también etapas de duras crisis económicas, donde verás cómo los índices se desploman día tras día.

Por lo tanto, debes estar preparado para mantener tu estrategia de inversión haga lo que haga el Mercado.

Por eso, debes ser muy sincero contigo mismo y plantearte si puedes ver tu cartera en rojo durante varios meses, incluso años.

Si eres capaz de ello, podrás dar más peso a tus activos de renta variable para obtener mayores rentabilidades. Si no, tendrás que incrementar la renta fija de tu cartera para reducir las oscilaciones, a costa de rebajar también las posibles ganancias.

Tu edad

Como regla general, cuanto más joven seas más riesgos podrás tomar con tus inversiones.

El riesgo que podemos asumir con nuestra inversión variará con la edad

Cada etapa en la vida tiene sus peculiaridades y tu cartera debe ajustarse a ello.

Es lógico, a menor edad, más años tendrás por delante para recuperar las pérdidas que puedas sufrir.

Imagina, por ejemplo, que tienes todas tus inversiones en renta variable y ha llegado el momento de jubilarte. Entonces se produce una crisis económica y, como consecuencia, tu dinero invertido baja bastante. Si entonces quisieses retirar parte de tu capital para complementar tu pensión, es muy probable que el valor de tus inversiones no llegue a recuperarse nunca.

Por ese motivo, es recomendable tener un mayor porcentaje de renta variable en las carteras cuando se es más joven y reducirlo progresivamente conforme se acerca el momento de retirarlo.

El horizonte temporal de tu inversión

Este criterio está muy ligado con el anterior.

Ya hemos comentado que no se debe invertir el dinero que se va a necesitar a corto plazo. Pero podría ocurrir que te plantees hacer una inversión a 10 ó 15 años, para sacar un rendimiento extra a ese dinero que no necesitas ahora pero que prevees necesitar entonces por cualquier motivo que se te ocurra.

En ese caso, deberías aplicar el mismo patrón que en el tema de la edad, e ir reduciendo la exposición a renta variable conforme se acerca el momento de utilizar tu dinero. De esa manera, minimizarás las probabilidades de sufrir pérdidas considerables.

La estabilidad de tus ingresos

¿Cuál es la posibilidad de quedarte sin ingresos de un día para otro? ¿Encontrarías fácilmente otro trabajo en caso de despido?

No es lo mismo que tengas un puesto de funcionario a que encadenes trabajos temporales cada ciertos meses.

La estabilidad laboral es un aspecto muy importante a la hora de determinar el riesgo que podemos asumir con nuestras inversiones.

Es cierto que contamos con nuestro fondo de emergencia y eso nos debería dar una mayor tranquilidad ante una situación inesperada, pero no por ello debemos confiarnos.

Cuanto mayor sea la probabilidad de que nuestra situación económica empeore, menos riesgo deberemos asumir con nuestras inversiones.

La regla del 120

Ahora ya sabes los criterios que deberías considerar a la hora de establecer la composición de tu cartera.

Sin embargo, es probable que, aunque sepas contestar a las cuestiones anteriores, no tengas ni la más remota idea sobre cuáles son los porcentajes que debes asignar.

No te preocupes, hay una regla que te puede servir de orientación. Se trata de la regla del 120 y simplemente consiste en restar nuestra edad a dicha cantidad. El resultado será el porcentaje de renta variable que deberíamos tener en nuestra cartera.

La regla del 120 nos ayuda a definir la composición de nuestra cartera de inversión

En esta gráfica se muestra la proporción de renta fija y variable para cada edad según la regla del 120.

Así, por ejemplo, si tienes 35 años, tu cartera consistirá en un 85% de renta variable (120 – 35 = 85) y un 15% de renta fija.

O, si tienes 20 años, tu cartera debería estar compuesta por un 100% de renta variable y nada de renta fija.

¿Y qué pasa si tienes menos de 20 años? En primer lugar enhorabuena. Debes de ser de los pocos que a esa edad se preocupa por sus inversiones. Y, por supuesto, tu cartera será igual que en el caso anterior. Es decir, un 100% de renta variable.

Por lo tanto, esta regla nos ofrece una orientación a la hora de saber cómo organizar nuestra cartera.

Pero tómala sólo como eso, como una orientación.

La regla del 120 únicamente considera la edad y, como hemos visto, hay al menos otros 3 criterios para decidir la composición de tus inversiones.

Por eso, yo te recomiendo que apliques la regla del 120 para conocer una distribución inicial de tus activos y la ajustes en función de tus circunstancias.

Cada inversor es diferente y debe tener en cuenta su situación particular a la hora de definir su perfil.

Selección de activos

Muy bien, ya tienes claro el porcentaje de renta fija y variable que debe componer tu cartera.

Ahora llega el momento de meterse en faena y elegir específicamente aquellos activos que van a constituir cada una de esas dos partes.

¿Cómo hacerlo?

Instrumentos financieros para invertir en renta fija y en renta variable hay muchos. Yo te voy a recomendar los que considero más sencillos, que además son los que yo mismo utilizo.

Para invertir en renta fija te aconsejo los fondos de inversión, tanto de gestión activa como pasiva.

Si estás empezando, lo mejor es un fondo de gestión pasiva, que replique un índice de bonos a nivel global y que tenga una comisiones muy reducidas.

Un par de ejemplos serían:

  • Amundi Index J.P. Morgan GBI Global Govies (LU0389812933)
  • Vanguard Global Short-Term Bond Index Fund Investor EUR Hedged Accumulation (IE00BH65QK91)

En cuanto a la inversión en renta variable, puedes hacerlo directamente a través de la compra de acciones o mediante fondos de inversión.

Nuevamente, si estás empezando, es preferible dejar la compra de acciones para más adelante, ya que requiere una mayor formación y tiempo en el análisis de empresas.

Por eso, yo te recomendaría utilizar fondos de inversión y, en concreto, fondos indexados. De esa manera tendrás un reflejo fiel del mercado, tu inversión no estará condicionada por las decisiones de un gestor que pueda alterar los objetivos de tu cartera y, además, las comisiones serán mucho más bajas.

Y no te olvides de diversificar.

La diversificación es clave en tu cartera para reducir riesgos

Para conseguir esta diversificación, puedes comprar un fondo indexado global, que refleje la totalidad de la economía mundial o bien comprar varios fondos de diferentes regiones. De esa manera, minimizarás los riesgos de que una zona concreta del Planeta pase por problemas y eso afecte a tu cartera.

La diversificación es fundamental en nuestra inversión

No te limites a comprar valores concretos. Compra el mundo entero.

Un par de ejemplos de fondos indexados mundiales son:

  • Vanguard Global Stock Index Inv EUR Acc (IE00B03HCZ61)
  • Amundi IS MSCI World AE-C (LU0996182563)

Y de fondos de diferentes regiones tienes estos otros:

Fondo Zona geográfica
Vanguard European Stock Idx Inv EUR Acc (IE0007987690) Europa
Amundi IS MSCI Europe AE-C (LU0389811885) Europa
Vanguard US 500 Stock Index Inv EUR Acc (IE0032620787) USA
Amundi IS S&P 500 AE-C (LU0996179007) USA
Vanguard Japan Stock Index Inv EUR Acc (IE0007281425) Japón
Amundi IS MSCI Japan AE-C EUR (LU0996180864) Japón
Vanguard Pac ex-Jpn Stk Idx Inv EUR Acc (IE0007201043) Pacífico sin Japón
Amundi IS MSCI Pacific ex Jpn AE-C EUR (LU0390717543) Pacífico sin Japón
Vanguard Emerg Mkts Stk Idx Inv EUR Acc (IE0031786142) Mercados emergentes
Amundi IS MSCI Emerging Markets AE-C (LU0996177134) Mercados emergentes

Si optas por esta segunda opción, adquirir fondos de diferentes mercados, tendrás que decidir el porcentaje que quieres asignar a cada uno, una vez más, en función del riesgo que quieras asumir. En ese caso, Estados Unidos y Europa serían los mercados más estables y el resto mercados con más riesgo, pero también donde puedes obtener rentabilidades más altas.

Rebalancea tu cartera

¿Ya tienes tu cartera ideal? ¿Has decidido la distribución de activos que mejor encaja con tu forma de ser y has empezado a invertir en ellos?

Genial.

Pero tienes que saber que el trabajo no termina aquí.

A partir de ahora eres responsable de gestionar esa cartera y asegurarte de que siempre está alineada con el plan de inversión que has trazado.

Y para eso, cada cierto tiempo necesitarás mover el dinero de unos a activos a otros.

Este proceso se denomina rebalanceo y, por desgracia, es algo que muchos inversores nunca llegan a hacer. Y digo por desgracia porque probablemente si lo hiciesen mejorarían bastante sus rendimientos.

Rebalanceo de cartera

No te olvides de rebalancear tu cartera cada cierto tiempo. Tus resultados mejorarán sustancialmente.

¿Por qué hay que rebalancear?

Muy sencillo. Al invertir inicialmente nuestro dinero, lo distribuiremos de la manera que habíamos diseñado. Por ejemplo, un 85% en renta variable y un 15% en renta fija.

Sin embargo, según pase el tiempo, podemos ir haciendo nuevas aportaciones. Asimismo, el valor de nuestros activos irá fluctuando con los movimientos del Mercado.

Si analizamos la situación pasados unos meses, es probable que veamos que la proporción entre renta fija y renta variable no es la que habíamos diseñado en nuestro plan. Puede ser que, por ejemplo, debido a los nuevos ingresos y a las oscilaciones de los valores, tengamos un 78% de nuestro capital en renta variable y el 22% restante en renta fija.

Eso no es lo que queríamos.

Por lo tanto, deberíamos mover parte del dinero de un sitio a otro para dejar la proporción 85 / 15 con la que habíamos decido que nos sentimos cómodos.

De este modo conseguiremos varias cosas:

  • Mantenerrnos fieles a nuestra estrategia inicial.
  • Si lo deseamos, tomar la decisión de reajustar nuestra estrategia dando más peso a uno de los activos (por ejemplo, porque ya no somos tan jóvenes y queremos algo más de estabilidad). Date cuenta que, en este caso, eres tú quien tiene las riendas, quien decide el peso de cada activo en tu cartera y no el Mercado.
  • Seguramente, si la proporción de un activo ha aumentado es porque su precio se ha incrementado y, al revés, si ha disminuido es porque ha bajado su valor. Por lo tanto, al reajustar, estaremos vendiendo los activos más caros para comprar los que están más baratos. Eso es precisamente lo que nos dice la teoría de la inversión.

Como ves, el rebalanceo de la cartera es fundamental para mantener el control sobre tus inversiones y aprovecharte de la situación del Mercado en cada momento.

Este proceso lo deberías hacer al menos una vez al año o si detectas que uno de los activos ha variado sustancialmente su valor.

Cómo realizar el rebalanceo de una cartera de inversión

La manera tradicional y más obvia de rebalancear tu cartera es hacerlo a mano.

Cada cierto tiempo te sientas delante del ordenador, revisas tus inversiones, calculas el porcentaje que supone cada una en tu cartera y pones las órdenes correspondientes en tu broker o plataforma de fondos para mover la cantidad que corresponda de un lugar a otro para dejar todo con las proporciones que habías diseñado.

Si miramos el ejemplo que te había puesto anteriormente, no parece demasiado complicado. Pero ten en cuenta que en ese ejemplo sólo he mencionado la parte de renta fija y de renta variable. Si, dentro de cada parte tienes varios fondos o acciones, deberás ajustarlos también en consecuencia.

Por ejemplo, si tu cartera de renta variable se compone de un fondo europeo, otro de USA y otro de mercados emergentes y las proporciones iniciales eran 35%, 50%, 15%, al hacer el rebalanceo no sólo deberás preocuparte de que la renta fija y la renta variable guarden los porcentajes que decidiste en un principio, sino que dentro de la renta variable, los fondos de cada región también mantengan sus proporciones.

Por lo tanto, el trabajo de rebalancear puede complicarse bastante en función de cuáles sean tus inversiones.

¿Quieres hacer las cuentas de tu inversión a mano?

¿Quieres llevar tu mismo las cuentas de tu cartera o prefieres que te las hagan?

Por eso, cada vez están más de moda las plataformas de inversión automatizadas, también llamadas robo-advisors.

Estas plataformas, a cambio de una pequeña comisión, se encargan de gestionar toda tu cartera de inversión. Abarcan desde la selección de activos hasta los ajustes de la cartera.

Cuando las contratas, suelen hacerte un test para determinar tu perfil de inversor, por lo que no tienes que preocuparte por determinar tu mismo los porcentajes de renta fija y variable.

En función de tus resultados, te asignan una de sus carteras predeterminadas, que se ajustan a tu nivel de riesgo y que suelen estar formadas por fondos indexados, para que las comisiones sean lo más bajas posibles.

Tú únicamente te preocupas por ir haciendo las aportaciones periódicas que desees y es la propia plataforma la que se encarga de distribuir tu inversión y rebalancearla cada cierto tiempo para que siempre se ajuste a tu perfil.

Mi recomendación para empezar

Con lo que te he comentado en el apartado anterior, creo que mi recomendación está clara.

Si no quieres complicaciones, prueba un robo-advisor

Existen varios robo-advisors en el mercado y creo que cada vez surgirán más, ya que son una excelente manera de invertir de una manera eficiente sin dedicarle demasiado tiempo.

Yo mismo llevo desde principios de este año invirtiendo parte de mi cartera en uno de estos gestores automatizados y, hasta la fecha, estoy muy contento con el resultado.

Este gestor es Indexa Capital y, tanto si estás pensando en crear tu primera cartera de inversión, como si estás buscando nuevas plataformas donde invertir tu dinero, te recomiendo que le eches un vistazo.

Además, si la contratas a través del siguiente enlace, tú y yo nos beneficiaremos de una promoción que consiste en ahorrarnos la comisión de gestión durante un año para los primeros 10.000€.

Sé que existen otros robo-advisors que también funcionan muy bien, pero por el momento no los he probado. Por lo tanto, por muy buenas críticas que lea, no voy a recomendártelos sin haberlos visto antes por dentro.

En cambio, Indexa sí que lo conozco y es posible que pronto escriba un artículo para explicarte más en detalle su funcionamiento y mi experiencia.

En cualquier caso, tanto si te decides por un gestor automatizado como si prefieres gestionar tu mismo tus inversiones, ten en cuenta las siguientes ideas principales que hemos ido comentando.

Puntos clave para crear tu cartera de inversión
  1. Invierte sólo lo que no vayas a necesitar en el corto plazo.
  2. Sé sincero contigo mismo al definir tu perfil de inversor.
  3. Diversifica tus activos.
  4. Rebalancea tu cartera.

Ahora es tu turno. Dime:

¿Has invertido alguna vez?

¿Tienes claro tu perfil como inversor?

¿Qué opinas de los robo-advisor?

Te espero en los comentarios. Hasta el próximo post.

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